viernes, 14 de diciembre de 2012

Dell no producirá más smartphones

Dell ha anunciado que cerrará su negocio de teléfonos inteligentes por “la alta cantidad de inversión que requiere”.

Por Alberto Payo / itespresso.es

Los Dell Venue y Dell VenuePro serán los últimos smartphones que se recuerden en occidente con el sello de la compañía fundada por Michael Dell. El responsable de la unidad de consumo de la compañía, Jeff Clarke, en una entrevista con Forbes que ya no están interesados en los teléfonos inteligentes.

“Se necesita una gran inversión para ser realmente exitoso en el negocio”, explica Clarke para justificar su abandono en el segmento.

La noticia no coge del todo por sorpresa, ya que a lo largo de 2012 la empresa americana ha ido abandonando la unidad de smartphones poco a poco.

No obstante, justo hace un año que Dell abría un nuevo horizonte en China al introducir el Dell Streak Pro D43, el primer smartphone con la plataforma móvil Baidu Yi, del gigante Baidu. Pese al carácter local de este sistema operativo basado en la nube, parece que no ha prosperado mucho y se ha quedado a la sombra de Android.

Por otro lado, parece que Dell no se aventurará a fabricar más dispositivos con Android en el futuro y se centrará en crear hardware para Windows 8 y Windows Rt, incluyendo tablets.

La ciencia quiere desvelar el misterio del hombre de Piltdown


El mayor fraude paleontológico sigue siendo un misterio un siglo después del falso descubrimiento

Arthur Conan Doyle y Teilhard de Chardin, entre los sospechosos

Por Alicia Rivera Madrid / El País

Los expertos que analizaron el falso cráneo con rasgos de hombre y de simio, en la pintura El grupo de Piltdown, de John Cooke. / geological society of london

Un siglo justo ha pasado desde que se perpetró el más famoso fraude en la historia de la paleontología. El crimen fue un cráneo con una singular combinación de rasgos humanos y simiescos. El perfecto eslabón perdido, para la época. La emboscada se inició en una gravera del sureste de Inglaterra, en Piltdown, el engaño duró cuatro décadas y aún no se ha descubierto al autor. Entre los varios sospechosos figuran encumbrados expertos de la época junto con un joven Pierre Teilhard de Chardin (antes de ser un destacado filósofo) y el mismísimo padre de Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle.

El fantástico cráneo de Piltdown se presentó el 18 de diciembre de 1912, y ahora unos científicos están analizando con técnicas avanzadas los fragmentos y los fósiles asociados. Esperan averiguar cómo se construyó la patraña y así, tal vez, descubrir al culpable —o culpables— y sus motivaciones. “Me intriga particularmente si el engaño se debió a ambición científica o si se trató más bien de una broma o una venganza”, comenta en la revista Nature el paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres Chris Stringer, uno de los científicos que se ha remangado ahora para meterse de nuevo en faena con el cráneo de Piltdown.

Reproducción del Hombre de Piltdown.

La historia se remonta a principios del siglo pasado, cuando abogado y arqueólogo aficionado Charles Dawson encuentra unos fragmentos craneales humanos en una gravera de Piltdown, en Sussex. Las piezas le parecen interesantes y se las lleva a Arthur Smith Woodward, responsable de geología en el entonces Museo Británico de Historia Natural, que no solo queda impresionado por lo que le muestra Dawson, sino que le acompaña a Piltdown. Juntos emprenden nuevas búsquedas, acompañados, en alguna ocasión, por Teilhard de Chardin como joven ayudante. En unos meses aparecen más fragmentos del cráneo y una media mandíbula con dos molares, y todo en el mismo nivel del yacimiento, luego son del mismo individuo, y de gran antigüedad. La combinación resulta fantástica: un antiguo predecesor humano que ya tiene cerebro desarrollado pero que mantiene la dentición de mono. Además, en la gravera hay fósiles de animales remotos, incluso de hipopótamo y de elefante, cuenta Stringer, y artefactos tallados en sílex.

El Eoanthropus dawsoni, como lo bautizó Smith Woodward, causó auténtica sensación en el mundo académico y popular. “Aunque en los círculos paleontológicos hubo mezcla de reacciones desde el inicio, con varios científicos británicos preeminentes aceptando plenamente la existencia del Eoanthropus y algunos investigadores de EE UU y de Alemania cuestionando la asociación de la mandíbula con los fragmentos craneales”, recuerda Stringer.

En 1915, Dawson encontró, en otro lugar, cerca de Piltdown, fósiles de un segundo individuo, pero en los años veinte y treinta del siglo pasado, el Eoanthropus fue perdiendo atención a medida que se iban descubriendo fósiles humanos en África, Indonesia y China, continúa Stringer en Nature.

Los científicos esperan averiguar cómo se construyó la patraña y descubrir al culpable

El fraude salió a la luz con las nuevas técnicas de datación química que se aplicaron a los restos de Piltdown: en 1950 quedó claro que la mandíbula no tenía más de 50.000 años, y los análisis posteriores desvelaron no solo que eran de un orangután moderno, sino que habían sido manipuladas para que encajaran; todas las piezas estaban teñidas con óxido de hierro; los fragmentos del cráneo humano eran de pocos centenares de años de antigüedad y los restos de animales mucho más antiguos. Pero a esa altura, casi todos los protagonistas de la historia habían muerto y ninguno de los aún vivos confesó.

¿Quedó zanjado el asunto? Es difícil encontrar un libro de paleontología o evolución humana que no dedique un puñado de páginas a este rocambolesco capítulo de la ciencia. Y aunque muchos creen que será imposible descubrir al culpable y conocer sus motivos, Stringer y 15 colegas del Museo de Historia Natural y de universidades británicas creen que ha llegado el momento de dar otra vuelta al misterio con las técnicas actuales. Los análisis de ADN y las dataciones por radiocarbono, por ejemplo, pueden ayudar a identificar los fósiles y su origen geográfico, mientras que la espectroscopia servirá para determinar los métodos de tinte utilizados.

Los científicos apuntan a cuatro sospechosos principales, entre una docena que se han sugerido a lo largo de los años: Dawson, Smith Woodward y su ayudante Martin Hinton (tras su muerte se encontraron varios huesos y dientes teñidos y modificados entre sus posesiones) o Teilhard de Chardin, que ayudó a Dawson en el yacimiento. Stringer deja a un lado a Conan Doyle, que señalaron otros autores: vivía cerca de Piltdown, tenía poca simpatía a los científicos y algunos han querido ver referencias al fraude en sus escritos.

El cráneo es de un humano moderno y la mandíbula, de orangután

Los motivos que pudieran tener estos hombres para perpetrar un fraude tan elaborado son meras especulaciones, pero curiosas. Dawson, el principal sospechoso, perseguiría el ansiado reconocimiento de sus admirados científicos. A Smith Woodward le venía bien el singular hallazgo porque encajaba a la perfección en su teoría de que el cráneo era la primera región del cuerpo que había cambiado en la evolución humana, de manera que la expansión cerebral habría precedido a los cambios de otras regiones del esqueleto, como la dendición y la mandíbula, argumenta el paleontólogo Ignacio Martínez en su libro El primate que quería volar. Esto no lo culparía, desde luego, pero tal vez sí explicaría por qué se dejó engañar.

Lo que está claro, recalca Martínez es que “el autor del fraude tenía los conocimientos necesarios y no escatimó esfuerzos para hacer que el engaño fuera creíble”. Limó los dientes para disimular su origen simiesco, retiró la parte del hueso donde encaja la mandíbula (que, obviamente no encajaría) y se manipuló la zona de la base del cráneo para evitar que se pudiera determinar una locomoción bípeda o a cuatro patas.

En cuanto a la credulidad de gran parte del mundo académico británico, no hay que olvidar que el Eoanthropus encajaba estupendamente en muchas ideas dominantes entonces sobre la evolución humana.

La moraleja la pone Stringer en Nature: “Una advertencia a los científicos para que se mantengan críticamente en guardia y un ejemplo del triunfo, finalmente, del método científico”.

Investigadores de la UC avanzan en el conocimiento de cómo se forman las extremidades

Publican en 'Science' sus últimos resultados sobre el patrón de formación de los dedos, regulado por los genes Hox

   SANTANDER, 14 Dic. (EUROPA PRESS)

   Un equipo de científicos del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC), centro de la Universidad de Cantabria (UC) y el CSIC, ha publicado en la revista 'Science' los últimos avances en su línea de investigación básica sobre la formación de las extremidades. Se trata de un estudio que profundiza en los factores genéticos que controlan el desarrollo de los dedos y descubre que éstos responden a un modelo tipo Turing.

   El Grupo de Biología del Desarrollo del Departamento de Anatomía Biología Celular de la UC, coordinado por la investigadora Marian Ros, ha trabajado en colaboración con el Grupo de Biología de Sistemas del doctor James Sharpe, del Centre de Regulació Genòmica (CRG) de Barcelona. Sus resultados, que tienen implicaciones en el diseño y realización de nuevos estudios genéticos, aparecen este viernes en el número más reciente de 'Science'.

   El equipo cántabro lleva muchos años estudiando cómo se produce la formación de los dedos y qué factores controlan su formación y número, incluyendo la cuestión referente a cómo se adquirió la pentadactilia durante la evolución. La mutación del gen Gli3 es una de las causas principales del desarrollo de paletas digitales más grandes de lo normal, tanto en humanos como en ratones, y por tanto de que se formen más dedos de lo normal cuando ese gen está ausente.

   En ese punto entran en juego los genes Hox, que actúan como genes maestros para dirigir el desarrollo de las distintas partes del organismo. Hasta la fecha, la polidactilia resultante por la ausencia de Gli3 se interpretaba debida a un aumento de la expresión de los genes Hox. Sin embargo, al reducir progresivamente la dosis de estos últimos genes, los resultados fueron sorprendentes: aunque la paleta digital no aumenta de tamaño la polidactilia sí que lo hace ya que se forman dedos más delgados y más juntos, obteniendo extremidades de hasta 14 dedos.

FORMACIÓN DE BRAZOS Y PIERNAS

   Las extremidades --brazos, piernas-- comienzan a formarse como pequeñas protuberancias que surgen a los lados del cuerpo del embrión. Según van creciendo, la punta de las protuberancias se aplana y ensancha adquiriendo forma de abanico y recibiendo el nombre de paleta digital. En esta paleta las células se organizan formando bandas longitudinales de células condensadas que alternan con bandas de células laxas. Las primeras forman los esbozos cartilaginosos de los dedos, que quedan separados por los espacios interdigitales en los que las células mueren para separar los dedos.

   Entender los factores que controlan la formación de este patrón alterno de condensaciones/no condensaciones que da lugar a los dedos siempre ha generado un gran interés en los biólogos del desarrollo. La explicación más generalizada implica un modelo en el que las células reciben información de su posición a través del gradiente espacial de concentración de una sustancia llamada Sonic Hedgehog (shh).

   Hace más de 50 años, el matemático británico Alan Turing propuso un modelo alternativo que asume la existencia de dos moléculas, un activador y un inhibidor, que interaccionan entre ellas --a la vez que difunden--, para acabar generando espontáneamente patrones periódicos.

   Por ejemplo, patrones comunes en la naturaleza tales como las rayas de las cebras, los dibujos de las caracolas o la pigmentación de los peces pueden ser explicados por mecanismos auto-organizativos de este tipo, conocidos como modelos de reacción-difusión o tipo Turing. "Galileo Galilei dijo hace cuatro siglos que la naturaleza está escrita en lenguaje matemático, y nuestro trabajo, en cierta forma, refleja esta circunstancia", comenta Marian Ros.

ESTRUCTURAS REPETITIVAS

   Los dedos pueden interpretarse como estructuras repetitivas cuya formación podría responder a un modelo de reacción-difusión. Sin embargo, el hecho de que no se haya identificado la naturaleza del activador y del inhibidor a pesar de múltiples estudios ha mantenido un cierto escepticismo hacia este modelo.

   Los investigadores de Cantabria y Barcelona realizaron un análisis cuantitativo de los fenotipos --expresión del genotipo en función de un determinado ambiente-- y de su integración en un modelo tipo Turing, cuya resolución computacional "reproduce asombrosamente bien las morfologías obtenidas en nuestros mutantes", apunta Marian Ros. Así, los resultados apoyan el que sea este tipo de modelo matemático el implicado en la formación de los dedos, con los genes Hox modulando la longitud de onda.

   Además, el estudio tiene implicaciones evolutivas, ya que "el patrón de dedos de los ratones mutantes que hemos utilizado es muy similar al patrón del endoesqueleto de las aletas de los peces", explica María Félix Bastida, otra autora del trabajo.

   Esto sugiere que un mecanismo tipo Turing estaba operativo antes de la separación de los peces cartilaginosos y que está muy conservado en la evolución. También que los genes Hox han sido piezas claves en la transición de aletas a extremidades.

La NASA celebra 50 años de exploración espacial

El 14 de diciembre de 1962, la nave espacial Mariner 2 se situó a 34.675 kilómetros de Venus, marcando el comienzo de la exploración espacial de la agencia estadounidense

La NASA celebra 50 años de exploración espacial

El 14 de diciembre de 1962 la segunda nave espacial del programa Mariner de la NASA llegó a Venus. NASA

Madrid (Europa Press).- El 14 de diciembre de 1962 la segunda nave espacial del programa Mariner de la NASA llegaba a Venus, marcando el comienzo de la exploración espacial de la agencia estadounidense. Se trataba de la primera vez que una nave iba a realizar con éxito el estudio de un planeta desde el espacio.

El sobrevuelo, a 58 millones de kilómetros de distancia de la Tierra, dio a Estados Unidos su hueco en el espacio, ya que la Unión Soviética ya llevaba cinco años celebrando éxitos de exploración espacial. Las diez naves que se diseñaron para el programa Mariner fueron construidos por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena (California) y con un calendario muy exigente. JPL tuvo listas tres sondas -dos para volar a Venus y una de repuesto- en menos de un año.

La primera de ellas sufrió un error en el vuelo, de manera que la nave que marcó el éxito fue la Mariner 2. El director del JPL, Charles Elachi, ha explicado que esta misión es "es uno de los mayores logros del laboratorio en toda su historia". Además, la NASA ha recordado que llegar a Venus no fue fácil. La Unión Soviética sufrió varios fracasos en sus intentos por llegar al planeta vecino en 1961.

Tampoco la NASA tuvo suerte con el Mariner 1, que empezó a colear poco después de su lanzamiento, por lo que tuvieron que pulsar el botón de autodestrucción cuatro minutos y 53 segundos después de su lanzamiento. Mariner 2 fue lanzado 27 de agosto 1962, desde Cabo Cañaveral. Poco después del despegue, el cohete comenzó a rodar y fue incapaz de responder a las órdenes de orientación.

Pero la nave sufrió una serie de lo que la NASA llama "pequeños milagros", y el cortocircuito que había causando el problema se solucionó después de aproximadamente un minuto, lo que permitió que la Mariner 2 llegara finalmente a su destino a pesar que de su panel solar no funcionaba, ni tampoco un sensor necesario para localizar la Tierra. Finalmente, el 14 de diciembre de 1962, el Mariner 2 dio se situó a 34.675 kilómetros de Venus, desde donde obtuvo datos sobre la atmósfera del planeta, su campo magnético, su entorno de partículas cargadas y su masa.

Gracias a esta misión, la humanidad pudo conocer el lento movimiento de rotación retrógrada de Venus, y los expertos pudieron estudiar la temperatura superficial y las altas presiones en su superficie. Además, también pudo detectar el predominio del dióxido de carbono en su atmósfera, no detectó ningún campo magnético e hizo llegar importantes datos sobre la masa del planeta, ha explicado la NASA. (lavanguardia.com)

viernes, 1 de octubre de 2010

Descubren por casualidad el origen del virus de la enfermedad de la hepatitis B

El origen del virus de la hepatitis B data de, al menos, 19 millones de años, mucho antes de la aparición de los primero homínidos sobre la Tierra. Así lo han demostrado los investigadores de la Universidad de Tejas, EE UU, cuyo estudio ha sido publicado en la edición online de la revista Science.

Una vez que el animal ha sido infectado, el virus de la hepatitis B integra su material genético con el del huésped A pesar de todo, nadie sabe con exactitud cuándo tuvo su origen este virus, ya éste que no deja fósiles. La única forma de seguir su rastro es a través del ADN de los restos de los animales encontrados en las diferentes excavaciones arqueológicas. El motivo de buscar la secuencia de la hepatitis B es que, una vez que el animal ha sido infectado, el virus integra su material genético con el del huésped.

Sin embargo, este descubrimiento no se produjo tras largos estudios de antiguos fósiles, sino que fue por casualidad. El genetista Cédric Feschotte estaba jugando con una base de datos donde estaba registrado el genoma de diferentes especies e introdujo al azar la secuencia del virus de la hepatitis B. Su sorpresa llegó cuando en la pantalla apareció un pequeño pájaro, antecesor del gorrión, infectado por el virus hace millones de años.

Feschotte, desconcertado, analizó entonces el genoma de otras aves relacionadas y así consiguió llegar a la primera aparición del virus, o al menos a la primera infección del antecesor de estos pájaros, hace 19 millones de años. (20Minutos)

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